Encuentro con Colectivo El Cuerpo Habla, grupo colombiano dedicado al arte de acción y a la investigación
- hace 2 días
- 7 min de lectura
Actualizado: hace 16 horas
Uno de los objetivos de APA es consolidar un espacio para el debate, el intercambio y la reflexión colectiva en torno al presente y el devenir de la performance art en latinoamérica. En sintonía con esta búsqueda, y en el marco de la Residencia de Investigación y Producción de Textos 2026, iniciamos un ciclo de encuentros virtuales abiertos a toda la comunidad APA con proyectos y referentes de Latinoamérica. Nos interesa propiciar instancias de diálogo para analizar metodologías de trabajo y cruces interdisciplinarios, además de tejer redes de pensamiento contemporáneo con proyectos de gestión, curaduría, semilleros de investigación y agrupación de acción, vinculadas a la performance.

El 28 de abril nos reunimos de manera virtual, en el marco de la formación de Residencias de Investigación 2026 (1ra edición), con tres voces del Colectivo El Cuerpo Habla, de Medellín. Paula Forgione fue la anfitriona y presentó a Ángela, Jannet y Andrea. Lo que vino después fue una conversación pausada que recorrió más de veinte años de trabajo con la performance, el territorio y la memoria.
El origen y la triple estructura
Ángela María Chaverra Brand, profesora jubilada y fundadora, arrancó contando lo que muchos ya saben pero siempre conviene repetir: en 2003 abrió en el Departamento de Artes Visuales de la Universidad de Antioquia un taller complementario que se llamó, justamente, El Cuerpo Habla. De ese gesto inicial surgió todo lo demás. Hoy ese mismo taller lo coordina Andrea.
Con el tiempo la cosa se fue ramificando en tres figuras que a veces se confunden. Por un lado está el semillero de investigación-creación, inscripto en la Facultad de Artes de la Universidad de Antioquia —una universidad pública—, dentro del grupo Teoría, Práctica e Historia del Arte en Colombia. Ahí reciben apoyo institucional y han completado seis investigaciones. Pero ese paraguas no les alcanzaba para salir a la calle con libertad, así que en 2009-2010 crearon el Colectivo Artístico El Cuerpo Habla, sin personería jurídica, una figura más suelta que les permite concursar, firmar contratos y presentarse a convocatorias de la Alcaldía o de festivales internacionales. Y además mantienen el aspecto pedagógico con el Taller Complementario, que Fernanda ha dictado en la sede de Oriente y Andrea en la sede central de Medellín.
Jannet Fernanda Aguirre Sepulveda, licenciada en Danza y magíster en Artes, lleva unos dieciséis años en el grupo y es quien conduce los entrenamientos físicos. Andrea Montoya Rodas, entró como estudiante de Artes Plásticas y hoy, ya con una maestría en Estudios Socioespaciales, es docente de ese mismo taller y del semillero.
Una manada que se renueva
Fernanda se encargó de dejar claro que el colectivo no se reduce a ellas tres. El semillero junta estudiantes de Artes (música, teatro, artes plásticas, danza, gestión cultural) y de otras facultades —antropología, biología, comunicación—, más artistas empíricos o independientes que se fueron sumando. Andrea destacó que este es un espacio donde “uno también aprende, se forma”, no solo en el hacer performativo sino en la gestión, la investigación y la vida misma. “Ha sido un colectivo significativo —dijo— que se ha sostenido a lo largo de tantos años a pesar de que cambian las personas”. Y en eso, reconocieron, ha sido clave la persistencia de Ángela.
Lo colectivo como postura política
Desde el arranque, El Cuerpo Habla quiso problematizar la idea del arte. “A nosotros no nos interesa tanto que sea artístico —explicó Ángela—, queremos problematizar el concepto de arte”. Hablaron del arte de corte aristotélico, canónico, todavía muy formal dentro de la universidad, y contrapusieron la noción de acontecimiento artístico: algo que se abre a la poiesis, a la aisthesis, a un marco mucho más holístico. De ahí que prefieran hablar de encarna-acciones, un término que acuñaron para nombrar el arte hecho carne, hecho vida.
Esa apuesta va de la mano con lo colectivo. “Nosotros partimos de varias estrategias —dijo Ángela—; una tiene que ver con el pueblo, con lo comunitario, con lo manada”. Lo colectivo es más difícil, aceptan, pero también más político. Y aclararon: “Cuando hablamos de político, hablamos de crítico. No nos interesa instaurarnos en un partido”. Sin embargo, sí han estado en marchas de apoyo a ciertas ideas políticas. El cuidado de los cuerpos, el respeto por el otro, el entrenamiento riguroso pero atento a los límites de cada quien, todo eso forma parte de una ética de trabajo que es, en sí misma, una posición frente al mundo.
Resistencia, fabulación y ritual
Entre los conceptos que más los mueven, Fernanda destacó la resistencia, no sólo como capacidad física sino como acto político. La resistencia al control sobre la vida, para citar a Consuelo Pabón, una autora que les ha sido muy cercana. De Pabón tomaron también la noción de fabulación: esa llamada a un pueblo a la acción del arte, un arte que no tiene por qué ser reconocido en los grandes libros de la historia del arte. La fabulación, explicaron, es para ellas una estrategia de creación de actos sensibles atravesados por la ritualidad.
Lo ritual, justamente, es otro de los ejes transversales. Lo viven en los momentos previos a cada acción —“entrar en situación”, integrarse al espacio, escuchar el entorno— y también en propuestas como las Doce Lunas o Noches de Performance, donde en cada luna llena se convocaba a artistas de distintas disciplinas a compartir acciones en espacios abiertos de la ciudad, formando público y creando comunidad.
Las performances: del asfalto a la pantalla
La charla se demoró especialmente en tres trabajos que son, de algún modo, emblemáticos.
Vadear (2011)
Fue el primer proyecto que encararon con la Alcaldía de Medellín, gracias a una beca de creación. Vadear significa pasar una quebrada por su parte menos profunda y también hacerles gambetas a los problemas. La acción consistió en que 168 personas (de 300 inscriptas) se metieron dentro de unas telas rosas y rodaron por la avenida La Playa, justo sobre la quebrada Santa Elena que corre soterrada bajo el asfalto. La lluvia y el granizo que cayeron ese día redujeron la convocatoria pero le dieron a la pieza una capa imprevista: la gente no solo vio la quebrada oculta, sino que leyó los cuerpos arrojados a los ríos. “Eso le dio a la performance una cosa que nosotros no pensamos”, dijo Ángela. La gestión fue extenuante —cerrar la avenida Oriental un viernes a las seis de la tarde, limpiar el asfalto de vidrios y clavos, coordinar ambulancias—, pero sintieron que ahí el Cuerpo Habla había logrado un verdadero impacto social. Vadear se repitió en Costa Rica en 2012, con 64 participantes, y allá la lectura fue más amable: la gente vio mariposas y capullos, sin el lastre de la violencia.

De-Cápita (2013-2014)
Ganadora de Iberescena y de una beca de circulación del Ministerio de Cultura, esta performance se estrenó en los Talleres del Ferrocarril de Antioquia, en Bello. Treinta y ocho jóvenes se colgaron de telas, boca abajo y semidesnudos, durante más de una hora y media. La pieza es un ejercicio de desjerarquización del cuerpo —poner los pies donde va la cabeza—, pero también una imagen que devuelve la mirada sobre la desaparición forzada. “De-cápita significó no solo mirar de revés, sino desde otras perspectivas, escuchar con la piel, hablar con el cuerpo, crear manada, permanecer, resistir”, explicaron. En 2018 hicieron una versión en el Museo de Antioquia, Pan de Oro, donde los performers ofrecían al público trozos de pan untados con polvillo de oro vegetal, mezclando lo sagrado y lo sacrificial. La obra giró también por La Plata (Argentina, 2013) y por Costa Rica (2014).

Pliegues (2020)
En pleno encierro pandémico, diez mujeres armaron esta video-performance inspirada en La vida en los pliegues, de Henri Michaux. Desde sus casas, cada una exploró las relaciones de la carne con la virtualidad, los encuentros posibles a través de las pantallas, esa sensación de pliegue que se genera en la repetición infinita de lo cotidiano. “Una mujer retira una camisa, que deja ver otra camisa, que ella retira...”, cita el texto de Michaux, y en esa imagen de capas que nunca revelan una desnudez última se cifró buena parte de la experiencia.
Otros trabajos que se fueron nombrando
La conversación también rozó obras como Urdir, un tejido colectivo caminando por el parque, o Agotar, donde el agua se pasa de mano en mano hasta el agotamiento. Y mencionaron su trabajo con Las Buscadoras, un grupo de madres y familiares de desaparecidos, con quienes han construido acciones que tocan la memoria y el duelo de manera directa.

Preguntas y cierre
Cuando abrieron la palabra, una de las preguntas fue sobre cómo gestionaron Vadear. La respuesta fue honesta: la beca cubría vestuario, alimentación y logística, pero a los participantes no se les pagó. “Ahí nos dimos cuenta de que la gente nos quería”, dijo Ángela. También se preguntó por el sentido que le dan a la fabulación; Fernanda y Andrea coincidieron en que es una estrategia de creación y una posición política: inventar un pueblo que no existe, poetizar la realidad para soportarla y transformarla, como dice Pabón.
La charla se cerró con la invitación a seguir conversando. Quedó flotando la idea de que en una calle mojada, en un cuerpo suspendido o en un tejido comunitario sin más presupuesto que las ganas, hay una política de la carne que sigue interpelando.
Fuentes:
-Aguirre Sepúlveda, J. F., Restrepo Rojas, M. M., Galvis Orozco, N. G., Loaiza Quiceno, E. J., Orozco Posada, J. F., & Paniagua Ramírez, D. C. (2016). El cuerpo habla, una propuesta artística para la vida [The body speaks, an artistic proposal for life]. ARTES LA REVISTA, *19*, 19-29.
-Colectivo El Cuerpo Habla. Recuperado en el mes de junio, 2026 de https://www.colectivoelcuerpohabla.com/
-Encuentro APA en vivo - El Cuerpo Habla: https://youtu.be/eLuJHzKfDGg
Como citar este artículo:
Bascourleguy, M. (25 de agosto de 2026) Encuentro con Colectivo El Cuerpo Habla, grupo colombiano dedicado al arte de acción y a la investigación. Argentina Performance Art.
Artículo a cargo de Mailén Bascourleguy (Argentina), residente en investigación APA 2026.
Corrección y compaginación web: equipo APA.
Mailén Bascourleguy (Rosario, 1996) es artista-investigadora y Licenciada en Bellas Artes por la UNR. Su práctica transita entre el dibujo, la instalación y la acción. Forma parte de las cátedras de Escultura III y Método de la Investigación (FHyA-UNR) con especial interés en la investigación artística. Recientemente, realizó la residencia en la Cápsula #5 Hidrofantasías del Laboratorio de Investigación Artística de Casa Vanzo-Wernicke, tutoría a cargo de Mauro Guzmán y Florencia Rodríguez Giles como invitada. En 2025 presentó la instalación El mañana no promete lugar en Galería La Toma (Rosario).



