Democratizar y expandir la performance a otros campos: Entrevista a Lorena Croceri


Lorena Croceri es psicoanalista, artista conceptual, performer y coach.

Argentina Performance Art la entrevistó en relación a sus obras de performance art y el cruce que establece entre ellas y otras disciplinas como la literatura y el psicoanálisis.



Lorena Croceri, Las guerras púdicas. Instalación y performance. Fundación Cazadores, 2019. Foto: ramona.org




¿Cómo le das cuerpo al cruce entre Psicoanálisis y Performance Art?


Para mí el deseo es una performance y la performance es un deseo. Le doy cuerpo a este cruce a través de distintos formatos: el video, las frases visuales y los perfosentimientos (N. de la E.: demostración pictórica del gesto y la medida de la fuerza de una red de sentimientos en una superficie acotada como un bastidor, hoja o pared). Esos son vehículos inmediatos pero hay otros, como las investigaciones performáticas, con un método que lleva más tiempo y trabajo. No ilustro la teoría -esto me parece importante resaltarlo-: creo que una teoría que funciona es una teoría que no está disociada del cuerpo. A la vez, un cuerpo que funciona o llega a expresarse es una articulación fluida de teorías, cada cuerpo tiene una teoría del movimiento y de cómo se inserta en el espacio. Por eso el espacio es la contención para ese cruce entre psicoanálisis y performance art, puede ser una institución o una plataforma virtual, también el espacio de la hoja. Algunos testigos de mis creaciones me han dicho que tanto lo material como lo conceptual componen al mismo nivel y estoy de acuerdo. Es decir, yo cocino simbólicamente mi obra tanto con ingredientes físicos como efímeros o que no tienen una representación tangible, pero eso no quiere decir que mi obra se acerque a la magia, al contrario. Tenemos que acostumbrarnos a darle estatuto material al concepto: es texto y voz.





¿Cómo es tu método de trabajo?


En relación al procedimiento, utilizo el método LGP o el método de Las guerras púdicas, que es una mezcla entre el arte culinario, las estrategias de guerra y los cuadros sinópticos. Pero lejos de lo que se podría creer no es necesario ponerse obsesiva para llevarlo adelante, es más bien como una referencia de lectura, a veces a posteriori. Parto de una metáfora o equivalencia simbólica que me propongo, una sustancia palpable, digamos gelatina o la que vos quieras, es igual a un deseo y una acción para llevarlo a cabo GELATINA=DESEO=PERFORMANCE. Entonces, si la gelatina se mantiene dentro de la heladera, ¿cómo puedo hacer para que la gelatina permanezca el mayor tiempo posible fuera de la heladera o el deseo fuera de su represión sin descomponerse? Es una guerra, requiere estrategia. Podrías pensar, claramente en algún momento va a descomponerse y así es, sin embargo te sorprenderías de que la gelatina en determinadas superficies se pudre y en otras no. De acuerdo a la superficie, la cantidad necesaria o la temperatura es susceptible de solidificarse y esa es una forma de subsistencia. Con el deseo pasa algo así, es susceptible de acumularse, multiplicarse, pincharse, cristalizarse, pudrirse si se lo posterga. Bueno, la implementación de todas esas variables es una gran performance, tantos procedimientos que llevamos a cabo para sostener los deseos diarios, las performances culturales y también las obras de performance art, las obras de arte que es algo diferente. El mismo psicoanálisis puede ser pensado como una performance cultural pero a veces es percibido como un simple juego de palabras. El tema es que cuando pasamos al campo de la performance art hay un recorte y reubicación de la acción en otro contexto y eso puede llegar a ser percibido como locura, porque las artes que involucran al cuerpo están en ese límite entre realidad y ficción. Pero en esos casos digo 'no estás loca, estás performance'.



¿Por qué utilizás el cuerpo para llevar a cabo estos conceptos y no un texto u otro tipo de lenguaje? ¿Podrías contarnos cuándo surge este cruce y por qué?


El cuerpo se me presentó y lo escuché. Después me di cuenta que el cuerpo es el origen del texto y de cualquier otro lenguaje. Un texto, una imagen o una pintura son productos del cuerpo y del lenguaje que lo habla. De hecho, yo creía que había empezado todas mis obras con un texto. Las guerras púdicas y Las desviadas son novelas que efectivamente escribí y me pasó algo en el cuerpo al escribirlas, y eso me llevó a plantear performances. Terminé de escribir mi primera novela con una lumbalgia y tendinitis en la mano derecha. A partir de ahí quise hacer una performance para no olvidar que un escritor también tiene un cuerpo. Un psicoanalista, un estudiante, un pintor no son entelequias intelectuales. Los escritores a veces presentan sus libros como si nadie los estuviera viendo. Por ejemplo, en las presentaciones de libros a todxs les interesa escuchar y lo que dice el texto, pero no ven que si un cuerpo está leyendo en el escenario es porque se está domesticando a otros cuerpos a ver durante dos horas a personas hablar en un escenario, sin escena, sin cambios ni nada interesante que mirar. Si no quieren mirar entonces lean adentro de un cono amarillo. Eso hice en la Feria del Libro con mi obra Cuerpo al libro: leí desde adentro de un cono mientras otrxs performers buscaban nuevas formas corporales de leer entre el público. La gente pudo escuchar tranquilamente. Por eso mi trabajo insiste sobre la performance de la integración. Eso no quiere decir que todo pueda ser mezclado, la curaduría es muy importante. A veces la táctica es la exclusión de algún ingrediente.



Lorena Croceri, Las desviadas. Performance, Feria del Libro. Buenos Aires, 2017



¿Tenés un deseo de que el arte sea funcional o educativo a quienes lo ven/consumen?


Educativo no, transformador sí. Ni con el arte ni con el psicoanálisis se educa, por eso es controvertido el psicoanálisis en la universidad. Sí se puede transmitir, partiendo de la base de que hay cosas intransmisibles que sólo se las toca con la experiencia y ahí te transformas. Por eso me interesa la transformación y cualquier transformación se da en intersecciones, es dinámica e impacta en otrxs. El cruce es inevitable, aunque algunxs lo rechazan. Pero es entendible, ya lo sabíamos antes de meternos en esto. El tema es que lo que es transformación para unos es siniestro para otrxs. Viene de la palabra alemana Das Unheimliche: lo familiar que se vuelve extraño. Te transformas y el contexto sufre un shock, develás distintas capas y necesitas diseñar una estrategia para afrontar la resistencia, incluso la propia, pero no demasiado para no autoboicotear tu obra. Tampoco busco una transformación inmediata o necesaria, pero en general se da sola, yo sólo la leo. Ese efecto de transformación performativa sucedió con el uso del seudónimo teta_radioactiva, que fue una función performática, un estado de activación que creé a partir de una situación que sucedió en mi órgano, un cáncer de mama. Se terminó transmitiendo entre performers, que quizás ni siquiera sabían el origen del nombre pero cumplía su función de activar el deseo y poner a la vista alguna parte del cuerpo o alguna metáfora del órgano, por ejemplo salir de la pasividad del ser chupado por la mirada.

Utilicé la herramienta de esa función entre 2015-2019 pero no todo el tiempo, sólo para la performance o como código entre performers. Sin embargo no era teatro ni un personaje. Empezó después de hacer radioterapia, el momento en el que me metían en una máquina y yo debía quedarme quieta para que los rayos no fueran a pegar en otro lado del cuerpo que no sea ese órgano. Ahora quedó como hashtag o seudónimo literario con el que comparto algunas frases que sólo ella podría decirlas.



¿Qué tienen en común las distintas obras que mencionaste a lo largo de la entrevista?


Que son obras pre pandémicas, ahora tenemos a una nueva categoría. En verdad son parte de un proyecto transmedia, distintas maneras de transmisión o elaboración de un proceso de casi diez años que decantó en la muestra final Las guerras púdicas que realicé en 2019 en Fundación Cazadores (Buenos Aires, Argentina), en la que investigaron un grupo de cinco performers catalizadores y otrxs perfofotógrafes. Cuerpo al libro, teta_radioactiva, Culos crudos, el método LGP, los perfosentimientos, mi canal de YouTube y otras obras forman parte de la muestra. La guerra contra el pudor de mostrar pero que a la vez necesita de ese pudor para no mostrarlo todo, para que sea visible. Los distintos medios no compiten:el pensamiento estratégico es parte de mi obra, no es algo que le adiciono después o algo que sirve a la comunicación solamente. Pero hay mucha resistencia a eso, las personas en general prefieren no pensar. En este nuevo mundo quizás empiecen a relacionarse de otra forma con el saber y esa es mi proyección. Creo que cualquier performer puede tomar la responsabilidad subjetiva de democratizar y expandir el arte de la performance a otros campos porque la performance es un articulador, un catalizador, una plataforma de lanzamiento hacia otros lenguajes. Ahora más que nunca necesitamos cuerpos despiertos, abiertos a la investigación tecnológica cotidiana y que sean concientes de la moda que portan más allá de lo local. Necesitamos cuerpos sustentables y sólo se puede sostener a lo largo del tiempo con bajo costo aquello que es auténtico, que realmente nos transforma.



Lorena Croceri, Las guerras púdicas. Instalación y performance. Fundación Cazadores, 2019. Foto: ramona.org



Lorena Croceri nació en 1979 en la Patagonia Argentina. Es Licenciada en Psicología por la Universidad de Buenos Aires, su estilo es la consecuencia de un nuevo campo transmedia entre la performance art, la literatura y el psicoanálisis. En Buenos Aires, Viena y Nueva York realizó programas, experiencias y exhibiciones que estimularon la superación de dicotomías mente-cuerpo, lenguaje-materia e individuo-sociedad. A través del método LGP brinda workshops para el sostén de proyectos, obras o deseos de forma sustentable.


https://linktr.ee/lorenacroceri